La disciplina no es rigidez.
No es exigencia.
No es presión.
La disciplina real es suave, amorosa, constante.
Aquí trabajas:
-
hábitos pequeños que sí puedes mantener
-
rutinas que no te rompen, sino que te acompañan
-
la diferencia entre “hacerlo perfecto” y “hacerlo posible”
-
construir consistencia sin agotarte
Ejemplos simples:
1. 5 minutos de lectura
2. 2 minutos de silencio
3. 1 acto amable por día
4. una frase positiva antes de dormir
Add comment
Comments