Noviembre fue un mes de introspección.
De preguntas profundas.
De cicatrices antiguas.
De aprendizajes nuevos.
Pero también fue un mes de luz.
De gratitud.
De recordar que sigo aquí,
que sigo respirando,
que sigo caminando a mi ritmo.
Hoy cierro noviembre agradeciendo lo que aprendí:
que puedo sostenerme,
que puedo volver a empezar,
y que todavía hay mucho en mí que quiere florecer.
Respira.
Suelta.
Agradece.
Y prepárate para lo que viene.
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